¿Qué es la presbicia?

 

La Presbicia o vista cansada está provocada por una pérdida paulatina y progresiva de la capacidad de enfoque de cerca de nuestro ojo, que aparece entre los 40-45 años. Sus síntomas son:
– Tendencia del paciente a aumentar ostensiblemente la distancia de lectura (estirar el brazo para leer)
– Dificultad en la realización de las tareas a una corta distancia (cada vez necesita más luz para leer)
– Dolores de cabeza u “ojos cansados” cuando leen o hacen otro trabajo de cerca
Además puede haber ciertos factores que lo acentúen; algunas enfermedades como diabetes o anemia, ingestión de ciertos medicamentos o el desarrollar alguna profesión que implique el uso constante e intensivo de la visión próxima.

¿Qué son las lentes progresivas?

 

Actualmente las lentes progresivas son la solución más eficaz y las más frecuente para la corrección de la presbicia. Se adaptan a las necesidades del usuario simplemente variando la inclinación de los ojos, gracias a las diversas graduaciones de las que se componen sus lentes. Sus ventajas son que estéticamente son idénticas a las lentes usadas en las gafas de lejos y que permiten ver nítidamente a todas las distancias.

Estas lentes requieren de un breve período de “aprendizaje” por parte del usuario, lo que se conoce como “adaptación”. Esta adaptación es rápida y fácil, entre horas y pocos días, según el caso.

¿Me adaptaré a las lentes?

 

Los avances tecnológicos, la gran cantidad de modelos disponibles y la mejora de los procesos de fabricación, aseguran en la casi totalidad de los casos la adaptación y total comodidad del usuario. Existe un porcentaje muy pequeño de personas que presentan algún inconveniente en la adaptación. Pero ,si la elección de la montura y las lentes son adecuadas y sigue las instrucciones y consejos de su óptico, no tendrá problemas para adaptarse rápidamente a ellas.

El proceso de “adaptación” consiste sencillamente en que nuestros ojos aprendan a mirar a través de unas nuevas lentes. Al principio nosotros “guiaremos” a los ojos a mirar a través de la zona adecuada (superior para lejos, inferior para cerca, y entre ambas para ver a distancias intermedias). Si miramos unas letras en la pantalla de un ordenador, subiremos ligeramente la cabeza, a la vez que bajamos ligeramente los ojos, hasta verlas con nitidez…

Al mirar de lejos estaremos en la posición normal de mirada y, si miramos de cerca, adoptaremos la postura normal de lectura.

Es probable que, al principio, notemos ligeras distorsiones visuales por los lados o que tengamos la impresión de que le suelo cobra vida. Estas sensaciones acaban por desaparecer con el uso habitual de las gafas.

Al cabo de unos días el celebro ha “integrado” los movimientos de cuello, cabeza y ojos, necesarios para aprovechar al máximo las lentes progresivas. Y cuando nuestros ojos aprendan a enfocar por la zona correcta, se olvidará de que lleva gafas, entonces el proceso de adaptación habrá concluido.

¿Resultan costosas?

 

Actualmente hay una gran variedad de ofertas y se pueden encontrar lentes progresivos de muchos precios. El precio de este tipo de lentes varia según su material, diseño, si tiene tratamiento antirreflejante, etc. Cuanto mejor es la lente, más amplia es la zona de lectura, más cómoda y más fácil y rápida resulta la adaptación. Permita que su óptico le asesore sobre el tipo de lente más adecuada para usted.

 

¿Puedo elegir la montura que quiera?

 

Antiguamente era necesario un tamaño grande de montura para poder llevar progresivos. Actualmente, con los nuevos tipos de lentes disponibles, no hay casi ninguna limitación para la selección de la montura que más le guste.

 

Consejos prácticos

 

Muchos usuarios reconocen ver bien a todas las distancias pero, en cambio, no se encuentran cómodos como para llevar las gafas todo el día. En estos casos es preciso adaptarse por etapas:

– Si  nos son incomodas por la calle, empecemos llevándolas por lugares familiares y conocidos, por ejemplo en nuestra casa.

– Si son incomodas por casa, intentemos usarlas solo cuando estemos sentados leyendo o viendo la televisión para entrenarnos en el cambio de distancias, o frente al ordenador (cambio del teclado a la pantalla y viceversa).

– No compaginar su uso con otras gafas (gafas de cerca o de lejos). Esto aumenta y dificulta el proceso de adaptación.

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